WAITING ROOM – EL CUARTO DE ESPERA

Por: Jessica Dugand

¿Cuántos hemos estado en una sala de espera de un medico? ¿A cuantos les gusta esperar? ¡Creo que a ninguno de nosotros! Esperar no es fácil, en ningún lugar u ocasión. Esperar requiere paciencia y muchos no la tenemos. Paciencia es conocer la paz de Dios; es saber esperar pero con buena actitud.

Hay algo que como seres humanos nos pasa, y es que cuando estamos esperando que algo suceda, o estamos esperando recibir algo, y eso tarda en llegar, nuestro corazón se puede enfermar. Leamos lo que la Biblia dice en Proverbios 13:12: La esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida.

Yo se lo que es esperar y se también lo que es amargarme en la espera. Por once años tuve que esperar para poder ser madre y tener a mi primogénita Alejandra Sofía en mis brazos. Durante esos once años tuve tres embarazos fallidos, y Dios me dio una promesa: “Tres hijos perdiste y tres hijos te voy a dar”. Miremos lo que dice el libro de Salmos 40:1: Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Así como Dios escuchó mi clamor, va a escuchar el tuyo. No pierdas la fe y la esperanza, porque todo lo que Dios te ha prometido se hará realidad.

Esperar es poner nuestra esperanza en Dios. Esperanza significa estar a la expectativa, confianza firme y segura de que algo bueno viene. Salmos 37:7a dice: Quédate quieto en la presencia del Señor,  y espera con paciencia a que él actúe. Mientras esperas que esa promesa de Dios se haga realidad, guardar tu corazón para que no te amargues como me pasó a mi. Después de mi tercera pérdida me resentí con Dios y dejé que raíces de amargura se formaran en mi corazón. Después de un año tuve que ponerme a cuentas con Dios, pedirle perdón por mi mala actitud y perdonar a Dios. Y entender que El iba a cumplir Sus promesa, pero que yo necesitaba tener un corazón sano para pode disfrutar la bendición.

¿Qué promesas te ha dado Dios? ¡Si Dios te ha prometido algo se va a cumplir! Leer lo que dicen estos versículos:

2 Corintios 1:20: Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria.

Números 23:19: Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente.     Él no es humano, por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir?

Termino con este pensamiento. Dios es fiel a Sus promesas, pero El está mas interesado en una relación íntima con cada uno de nosotros que en lo que El pueda darnos. Dios quiere ser todo para nosotros, que podamos estar completos en El. Y que a pesar que las bendiciones no lleguen o se tarden, podamos ser felices y plenos.

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